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1月18日 Too youngPhoenix
United
- Dime, dulce niña, ¿ Y tu que quieres ser de mayor? . - Mi mama me ha dicho que soy muy inteligente; que puedo optar a muchas profesiones como pilota, jueza, arquitecta, medica o abogada. - ¿Y tu, jovencito? - Pues me gustaría astronauto o futbolisto, pero creo que seré periodisto o, como mi padre o abuelo, taxisto o electricisto. - ¿Querras decir, futbolista, electricista, astronauta, taxista o periodista, verdad? - ¿Y que más da como se llame si lo que importa es lo que sea? 1月14日 Nuevas sensacionesLos planetas
Nuevas sensaciones(cd single)
Erase una vez que se era, en un pais muy, muy lejano, un rey con un hijo colmado de atenciones desmesuradas, antojos imposibles y regalos superficiales. Tal era el consentimiento del monarca con el principe, que por lo mentideros de la corte se contaban por cientos las ejecuciones de los fracasados emisarios enviados por el soberano a los rincones más lejanos del reino para satisfacer las extravegentes apetencias del heredero.
Una calurosa mañana el vastago real, sediento de ajusticiamientos, solicitó a su padre la presencia de algún heladero que le hiciera disfrutar con un sabor nada común que había aparecido en uno de sus sueños. Ante el apremio de la demanda filial, y harto de los inmediatas y quejosas reclamaciones de su hijo, el rey mando llamar al cocinero real.
- Quiero un helado que sepa a rosas rojas - exclamo insultante el principe cuando el humilde lacayo de los pucheros se personó ante el trono.
El pobre cocinero sintió su cabeza desprenderse del cuello, por lo que suplicó la ayuda de sus pinches para saciar la arrogancia del niño. Después de varias visitas al jardín de palacio regreso cabizbajo con un recipiente conteniendo una cremosa pasta de color bermellón. Usando su gran cuchara de plata el principe se llevó a los labios el helado, realizando una mueca de repugnacia tan pronto su lengua saboreó el contenido del cucharón. Cuando su padre también probó el mantecado, felicitó al cocinero por su agradable y conseguido gusto a rosa. El heredero, sintiendo su soberbía mancillada, demando un nuevo helado que el chef y sus ayudantes lograron nuevamente elaborar. Durante muchas jornadas el principe fue recitando degustaciones insólitas, habilmente satisfechas por un cocinero cada vez más excaso de recursos.
Llegó un día en que en la sala del trono apenas podía entrar un recipiente más, ya que el infante no permitía que se retirará ningún helado por si algún día decidia comer de él. Aunque bien es cierto que rara vez probaba algo más que el primer bocado de aprobación.Era tal la suma de sabores presentes en el salón, que el heredero no tenía capacidad de inventarse ninguno más y dudaba que pudiera existir algo distinto a todo lo que se encontraba ante él.
- Cocinero, has colmado mis expectativas creando miles de helados para mi. Aún así tengo una ultima petición - dijo mirando a su padre que asintió por úlima vez ante el capricho de su hijo- quiero probar algo nuevo. Te ordeno que al menos crees otros cien sabores para mi. Sorprendeme o serás ejecutado inmediatamente.
Tras un momento de vacilación, el chef arrancó de las manos la cuchara real a un sorprendido príncipe y con un rápido y habil gesto la introdujo en el puchero que contenía el helado de sabor a coco dulce para seguidamente mezclarla con parte del que estaba repleto de una crema sabor piña tropical.
El Rey se adelantó a su atónito primogenito y se ofreció a probar aquella mezcla, reconociendo con solemnidad que aquel sabor era distinto a cualquiera que hubiera probado nunca.Ante aquel golpe de ingenio y supervivencia, y tras observar los millares de recipientes que les acompañaban, el principe se dió cuenta de mezquina y vacua que había sido su existencía.
Entre lágrimas de colores imploró el perdón de sus subditos.
Y fueron felices y comieron un helado nuevo cada día... 1月9日 DecembersHawthorne Heights
If only you were lonely
Ellos lo saben todo.
Aseguran que hay mil y una formas de que la vida se escape.
Métodos naturales y provocados.
Comprados y regalados.
Comentan que cuando falleces, y según la muerte envejece, tu organismo se descompone.
Con lenta firmeza los ojos se secan, la carne se agrieta, las visceras pierden ternura.
El organismo se vacía y el negligente pelo se decolora.
Cuentan que a veces, solo a veces, los muertos se levantan y vuelven.
Regresan de su fingido descanso para expresar sentimientos, emociones abandonadas.
Para cantar, como trovadores, sus victorias pasadas y los éxitos futuros.
Dicen que eso pasa cuando los muertos no saben que lo están.
Cuando algún aliento de vida sopla cerca del difunto y lo confunde.
Cuando los trozos se imaginan que están unidos.
La cuestión está en si es correcto revelar a un fallecido su verdadero estado.
¿O acaso el asunto radica en que cada cadaver sea consciente de su propia situación?
¿Que conozca su condición sin que nadie intervenga?
Creo que si, ellos tienen razón.
Hay más de un millar de formas de morir.
Pero lo que desconocen, es que hay millones de vivir, una para cada muerto.
Solamente hay que encontrar la manera.
Una vez más, estaba equivocado.
No son tan listos. |
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